La crisis de agua en América Latina

por | Sep 19, 2026 | Francisco Martínez Manriquez, Opiniones

POR: ARQ. FRANCISCO MARTÍNEZ MANRIQUEZ

INTRODUCCIÓN

Para comprender un poco mejor la situación actual de la disponibilidad de agua en el planeta, será útil entender por qué hablamos de crisis del agua. Así mismo, trataré de explicar, cuáles son sus características principales y cuáles son las diferencias regionales e intrarregionales de la disponibilidad de agua.  Muchas ocasiones hemos escuchado este asunto sobre que hay una crisis del agua, apareciendo en la prensa continuamente, año con año cuando se vienen las temporadas secas, escuchamos el problema de la crisis del agua, para entender esta situación a nivel global y lo que significa para América Latina y el Caribe, enunciaré que el agua a nivel global es 97.5% salada, la que prácticamente no es utilizada y solo el 2.5% es agua dulce, sin embargo, de este 2.5% hay 1.7% existe en el hielo y en glaciares a nivel global y hay otro 0.7% que se encuentra en el subsuelo el cual se utiliza poco. Es decir que toda el agua que existe a nivel superficial como los grandes ríos: el Amazonas, el Nilo, solamente representan el 0.1% de agua en el mundo.

Alrededor de un tercio de los recursos hídricos del mundo, América Latina tiene la mayor dotación de agua per cápita, que casi cuadruplica el promedio mundial. Gracias a sus abundantes recursos hídricos, la región tiene la producción de electricidad más verde del mundo, dado que el 45 % se genera a través de energía hidroeléctrica y con una vasta agricultura. América Latina es la mayor exportadora neta de alimentos a nivel regional, lo que crea empleo para millones de hogares que dependen de la agricultura para su subsistencia. El agua también es un insumo crucial para muchas pequeñas y grandes empresas. Cumple un papel fundamental en la reducción de la pobreza al acelerar el crecimiento económico y sustentar la abundante biodiversidad de la región. Durante las últimas tres décadas, además, el acceso a servicios de abastecimiento de agua y saneamiento ha dado lugar a una marcada disminución de las enfermedades transmitidas por el agua y ha mejorado las condiciones de vida, en particular de los habitantes de zonas urbanas. De hecho, durante la reciente crisis ocasionada por la COVID-19, el lavado de manos sistemático fue uno de los pilares de las estrategias de prevención.

Dato importante, unos 150 millones de personas que representan alrededor de la cuarta parte de la población en América Latina y el Caribe, viven en zonas donde el agua es escasa, y más de 400 millones carecen de servicios de saneamiento. Estas cifras aumentarán a medida que el cambio climático altere el ciclo del agua. Los glaciares andinos han retrocedido entre un 30 % y un 50 % durante los últimos 30 años, lo que pone en peligro la seguridad hídrica de las ciudades y las comunidades. Las cuencas hidrográficas se están degradando rápidamente, y el 25 % de los ríos, lagos y acuíferos están contaminados debido a la descarga de efluentes sin tratar derivados del uso municipal, industrial, minero y agrícola.

Las sequías que han tenido recientemente el Cono Sur del continente han afectado marcadamente la producción y la calidad de los cultivos en Argentina, Chile y Paraguay. Las inundaciones recurrentes causan daños por valor de USD 1700 millones cada año, mientras que los daños económicos producidos únicamente por las sequías durante los últimos 40 años ascienden en total a USD 24 000 millones, poniendo en peligro los avances socioeconómicos que la región ha logrado con gran esfuerzo y acrecienta el riesgo de malestar social. Si no se adoptan medidas climáticas, la situación se agravará.

Hoy en día, la crisis del agua es uno de los desafíos ambientales y sociales más urgentes del siglo XXI, y en América Latina, los efectos de esta problemática han alcanzado niveles alarmantes, factores como el cambio climático, el crecimiento urbano acelerado y la gestión ineficiente del agua han exacerbado una crisis que afecta la salud, el desarrollo económico y la equidad social en la región. Este análisis tratará de describir las causas y las consecuencias de esta crisis, cuestionando las responsabilidades de gobiernos y corporaciones. Por otro lado, y de acuerdo a un informe del Banco Mundial, el agua importa: crecimiento resiliente, inclusivo y verde por medio de seguridad hídrica en América Latina, se aboga con énfasis por asignar al guan un nivel prioritario en las agendas políticas nacionales, ya que el agua debe ser un elemento central de los esfuerzos para promover la inclusión y el desarrollo humano y también de las políticas de mitigación y adaptación al cambio climático.

CAUSAS SOBRE LA CRISIS DEL AGUA EN AMÉRICA LATINA

A raíz de la transformación, el cambio climático ha intensificado la crisis del agua en América Latina, afectando los patrones de precipitación y aumentando las temperaturas promedio, además de alterar profundamente el ciclo hidrológico de la región, las lluvias ya no llegan como antes, ahora son impredecibles y con frecuencia torrenciales. Respecto a las sequías, estas son más prolongadas y las inundaciones, más intensas y destructivas.  Los glaciales de los Andes (fuente vital de agua dulce para millones de personas) han perdido hasta un 50% de su volumen en las últimas tres décadas, según datos de la CEPAL y la FAO.

Estas variaciones han provocado sequías severas y prolongadas en regiones como el noreste de Brasil y el altiplano andino. Según la Comisión Global sobre la Economía del Agua (2023), el aumento de la temperatura global y la irregularidad de las lluvias ponen en riesgo la disponibilidad de agua, y se estima que los países en desarrollo podrían enfrentar una caída en el PIB de hasta un 15 % para 2050 si no se gestionan adecuadamente los recursos hídricos.

Un componente importante, como el crecimiento urbano en América Latina ha sido explosivo: hoy, más del 80 % de su población vive en áreas urbanas (ONU-Hábitat, 2022). Esto ha incrementado la demanda de agua en las ciudades, donde la infraestructura hídrica es, en muchos casos, insuficiente o desactualizada.

En Ciudad de México, alrededor del 37-40 % del agua potable se pierde debido a las fugas en su infraestructura, que en gran parte es antigua y requiere de una actualización significativa para reducir esta pérdida. Esta situación agrava la crisis de abastecimiento que enfrenta la ciudad, la cual también depende del debilitado sistema Cutzamala y carece de métodos efectivos de captación de agua de lluvia. Estas fugas, junto con una administración compleja, han llevado a que millones de habitantes experimenten restricciones de acceso y racionamiento de agua (La Silla Rota, 2024).

La falta de políticas de conservación y la subvaloración del agua han llevado a un uso ineficiente del recurso, especialmente en el sector agrícola, que consume el 70 % del agua dulce disponible en la región. Las prácticas de riego obsoletas y las tecnologías no sostenibles intensifican el problema y reflejan la necesidad de políticas que promuevan métodos de uso racional del agua (FAO, 2020). Esta alteración ya tiene consecuencias palpables: más de 150 millones de personas en América Latina y el Caribe viven en zonas con algún grado de escasez hídrica, mientras que en los últimos 20 años, las sequías e inundaciones han provocado pérdidas superiores a 40 mil millones de dólares, afectando a más de 100 millones de personas.

CONSECUENCIAS DE LA CRISIS DEL AGUA

La falta de acceso a agua potable y saneamiento adecuado ha impulsado la propagación de enfermedades transmitidas por el agua, como la diarrea y el cólera. En América Latina, más de 30 millones de personas carecen de acceso seguro al agua potable (UNICEF, 2023), un factor que también agrava la mortalidad infantil y la desnutrición en áreas rurales y urbanas marginales, generando las siguientes consecuencias:

Desigualdad Social y Vulneración de Derechos

Las comunidades más vulnerables, incluidas las poblaciones indígenas y rurales, son las más afectadas por la crisis del agua. En muchos casos, estas comunidades enfrentan no solo la escasez, sino también el despojo de sus derechos sobre fuentes de agua debido a políticas extractivistas y a la expansión de industrias contaminantes. Las prácticas extractivas desplazan a estas comunidades y exacerban su vulnerabilidad, lo cual representa una violación de derechos humanos básicos (Cepal, 2023).

Costos Económicos Significativos

La crisis del agua tiene un alto impacto económico, limitando el crecimiento en sectores clave como la agricultura y la industria. Se estima que la escasez de agua podría costar hasta 1.3 billones de dólares en pérdidas económicas para América Latina hacia 2030, afectando no solo a los sectores productivos, sino también a las economías locales que dependen de los recursos hídricos (Banco Mundial, 2022).

Responsabilidad de Gobiernos y Corporaciones

Muchos gobiernos de la región han sido criticados por su inacción en la gestión de recursos hídricos y por permitir prácticas de explotación irresponsables. En varios casos, la corrupción y la falta de transparencia han facilitado que los intereses corporativos prevalezcan sobre la sostenibilidad, priorizando el lucro sobre la preservación de los ecosistemas y el bienestar de las comunidades. Las corporaciones dedicadas a sectores como la minería y la agricultura intensiva tienen una influencia directa en la crisis del agua. Estas industrias no solo consumen grandes cantidades de agua, sino que, a menudo, contaminan fuentes hídricas vitales.

Según datos de diversos estudios como los de S&P Global Sustainable. (2022), que han documentado la contaminación en áreas con actividad minera en la región, destacando especialmente los impactos negativos en el acceso a agua segura en países como México, Brasil y Argentina. Por ejemplo, en áreas de fracking y minería a gran escala, como la formación Vaca Muerta en Argentina, las prácticas de extracción han suscitado crecientes protestas por sus riesgos de contaminación de recursos hídricos esenciales. Además, se han documentado conflictos en México y Brasil debido a la sobreexplotación de acuíferos y a la contaminación relacionada con la minería y otras industrias extractivas.

La responsabilidad de los Estados y corporaciones en la escasez y privatización del agua en América Latina es profunda y compleja, en tanto ambos actores han priorizado el beneficio económico sobre el derecho humano a este recurso esencial.

Desde hace décadas, las políticas de privatización y la expansión de industrias extractivas y agroindustriales han impuesto un modelo de gestión hídrica que privilegia a grandes empresas y sectores industriales. El caso de Cochabamba en Bolivia o de las regiones mineras en Perú y Chile son ejemplos de cómo la privatización y el acaparamiento del agua han generado conflictos sociales, afectando a miles de comunidades que ven limitado su acceso a este recurso vital (Boelens et al., 2010).

Los Estados, al permitir concesiones excesivas y en algunos casos al promover el desmantelamiento de sistemas públicos de agua, han fallado en garantizar el agua como un bien común, relegando a comunidades rurales e indígenas que dependen de esta para su subsistencia. Las corporaciones, por su parte, han ejercido una influencia desmedida sobre las políticas de recursos hídricos, favoreciendo un sistema que trata el agua como una mercancía y no como un derecho humano. Estas empresas explotan reservas de agua en territorios con comunidades vulnerables y, en su búsqueda de maximizar ganancias, contribuyen a su agotamiento y contaminación, afectando la salud pública y la biodiversidad.

Esta situación demanda una urgente revalorización del agua como bien público y una normativa internacional que exija a los Estados y corporaciones su gestión justa y sostenible. Enfrentar la crisis hídrica en América Latina implica que los gobiernos asuman una postura firme frente a la privatización y adopten políticas que promuevan la justicia ambiental, permitiendo que las comunidades tengan voz y control sobre la gestión de sus recursos hídricos (Alier, 2009). La urgencia es clara, sin un cambio de enfoque, la escasez de agua solo profundizará la desigualdad y la vulnerabilidad de millones de personas en el continente.

ESTRATEGIAS PARA ENFRENTAR LA CRISIS

Adaptarse a un entorno climático cambiante implica, de forma urgente, adaptarse a una nueva realidad hídrica. Esto conlleva reconocer que el agua ya no es un recurso garantizado. Se requiere una transformación profunda basada en infraestructura inteligente y sostenible, políticas públicas que prioricen el acceso equitativo y el uso eficiente del agua, tecnologías para su monitoreo, almacenamiento y reutilización, así como una ciudadanía consciente, informada y participativa.

La implementación de políticas efectivas que reconozcan el agua como un bien común es fundamental. Esto que favorezcan su uso eficiente. Además, los gobiernos deben garantizar que los intereses implican establecer precios justos que reflejen el valor real del agua y asignar subsidios corporativos no comprometan el acceso al agua para las poblaciones vulnerables (Cepal, 2023).

La inclusión de las comunidades en la toma de decisiones sobre la gestión del agua es crucial para una administración más equitativa. La creación de plataformas de diálogo entre gobiernos, corporaciones y comunidades puede facilitar soluciones sostenibles y adaptadas a las necesidades locales, promoviendo la justicia ambiental y la equidad.

Invertir en infraestructura que promueva la conservación del agua es esencial. Tecnologías como la recolección de agua de lluvia, la purificación de aguas residuales y sistemas de riego eficientes son indispensables para enfrentar la escasez de agua en áreas rurales y urbanas. Estos métodos pueden reducir hasta un 30 % el consumo de agua en zonas agrícolas y urbanas (FAO, 2020).

La educación sobre la importancia del agua y su conservación debe ser una prioridad en las políticas públicas de la región. Programas de sensibilización, tanto en escuelas como en comunidades, ayudarían a las personas a comprender la relevancia de proteger y utilizar racionalmente este recurso fundamental para la vida (UNESCO, 2023).

CONCLUSIÓN

La gestión del agua no puede seguir siendo un asunto exclusivo de técnicos y gobiernos. Debe convertirse en una prioridad compartida por todos los sectores: ciudadanos, empresas, academia, comunidades indígenas y actores internacionales. La protección de ecosistemas estratégicos como la Amazonía, los humedales y las cuencas compartidas debe integrarse como eje de una estrategia regional de seguridad hídrica.

La crisis de agua en América Latina refleja una alarmante responsabilidad tanto de las corporaciones como de los gobiernos. Muchas corporaciones, particularmente en los sectores minero y agroindustrial, explotan los recursos hídricos sin considerar el impacto a largo plazo en los ecosistemas y las comunidades locales, a menudo sobreexplotando fuentes de agua o contaminando acuíferos vitales

A su vez, los gobiernos han fallado en establecer y aplicar regulaciones efectivas que limiten estas prácticas insostenibles, y, en lugar de proteger los derechos hídricos de las comunidades, a menudo favorecen intereses económicos sobre el bienestar común. Estas dinámicas agravan la escasez de agua para millones de personas, vulnerando su derecho a este recurso esencial y amenazando la seguridad hídrica de la región a largo plazo.

La crisis del agua en América Latina, representa un desafío complejo que requiere respuestas integrales y de carácter urgente. La acción conjunta de gobiernos, corporaciones y comunidades es esencial para proteger este recurso vital y asegurar su disponibilidad para las futuras generaciones, pero con un enfoque que priorice la sostenibilidad, la justicia social y el bienestar colectivo es la única vía para enfrentar una crisis que no solo afecta a América Latina, sino que tiene repercusiones globales en términos de salud, economía y equidad.

Sin cambios drásticos, los impactos de esta crisis serán cada vez más severos e irreversibles, afectando la calidad de vida y el futuro de millones de personas.

BIBLIOGRAFÍA

Banco Mundial. (2022). Water Scarcity and Economic Growth in Latin America. Banco Mundial. https://www.worldbank.org/en/topic/water/publication/high-and-dry-climate-change-water-and-the-economy

https://www.idrica.com/es/blog/5-desafios-hidricos-en-america-latina

https://blogs.worldbank.org/es/latinamerica/la-crisis-climatica-en-america-latina-tambien-entrana-una-crisis-del-agua-como

https://congregavoz.cmt-global.org/articulos/de-la-abundancia-a-la-escasez-el-agua-en-crisis-en-america-latina

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