Por José Guadalupe Bermúdez Olivares
Las amenazas de Donald Trump de expulsar a migrantes continúan antes de que tome posesión como presidente de los Estados Unidos, en su discurso acusatorio señala constantemente a México, país que cuenta con una presidenta digna representante del pueblo mexicano, al no someterse ante el amago constante. ¿Y qué decir de la política migratoria de México? Por un lado, la amenaza está contra los migrantes mexicanos que ya radican en ese país vecino, por otro lado, la amenaza por los migrantes que llegan a México para cruzar la frontera al país del norte.
En la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, la política migratoria del Gobierno de México (2018-2024) se constituye sobre la base del respeto pleno de los derechos humanos a partir de un enfoque multisectorial, pluridimensional, corresponsable, transversal, incluyente y con perspectiva de género, reza la visión ejecutiva de la política migratoria de la Secretaría de Relaciones Exteriores publicada en sus páginas oficiales. No es desconocido que AMLO tuvo una visión humanista para tratar este problema, generado por las insatisfacciones económicas y sociales de muchos de los países de América Latina.
El Instituto Nacional de Migración (INM) tiene un papel de alta responsabilidad en el trato a los migrantes al ejecutar la política migratoria del país, no es sencillo actuar con atención a la bioética con quienes se aventuran buscando conseguir una mejor vida en el país vecino, la presión de ese país es fuerte como fuerte es proteger la vida de ciudadanos extranjeros.
Muchas veces cuestionamos por qué encontramos migrantes en muchas partes del país, sin pensar mucho en las causas ni en las posibilidades que tiene el INM. Encontramos puntos de vista extremos, por una parte, de crítica porque el gobierno federal los deja pasar a territorio mexicano o exigiendo los regresen a su país; otras veces, escuchamos voces más humanas y hasta les brindamos una moneda o alimento a las familias que transitan con niños y con muchos riesgos para cumplir su objetivo.
Con visión humanista AMLO decidió apoyar a los países de América Latina y el Caribe a través de los programas sociales Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro, con el objetivo de confrontar el fenómeno migratorio. Durante el Encuentro Palenque, que se llevó a cabo en Chiapas, el gobierno mexicano y 12 países de la región firmaron la Declaración Palenque, un acuerdo de 13 puntos, que tiene como objetivo frenar la migración hacia Estados Unidos, de esa manera dinero mexicano se fue a esos países para que los ciudadanos tuvieran opciones y no migraran, pero sabemos que eso ayuda, pero no es suficiente.
Cuando se indaga sobre cómo llegan y cómo se van los migrantes que están en nuestro estado, encontramos atrocidades contra la vida humana, por ejemplo, hacinación en los espacios que se les presta para pernoctar, o estrategias de dispersión en la geografía michoacana como parte de la disuasión para que deserten de su objetivo y no lleguen a la frontera. Un estudio periodístico de La Jornada del 8 de diciembre de 2024, muestra cómo es que en las vías del tren sobreviven alrededor de mil 500 extranjeros en tránsito, niños, mujeres y hombres, habitan decenas de viviendas de cartón y madera, en hacinación. Estos migrantes son originarios de Ecuador, Venezuela, Colombia, Honduras, Cuba y Haití. El migrante recibe un permiso de tránsito por 10 días para estar en el país y puede renovarlo en su caso, de esa manera estarán legales en tierras mexicanas.
Como sabemos, la mayoría no llegan a cumplir su objetivo y mueren en su intento, otros son presa de las bandas de delincuentes, entre ellos de quienes se dedican a traficar con órganos humanos, trata de blancas o simplemente integración forzada en la delincuencia organizada.
¿Quiénes tienen culpa en un problema tan grande como lo es la migración? Seguiremos el análisis.
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