POR: M.C.C. REYNALDA Y. ZAPIEN VALENCIA

ANALISTA EN TEMAS VARIOS, MIGRACIÓN, GENERO Y COMUNICÓLOGA
Las comunidades migrantes y la diáspora mexicana en EE.UU, es una de las comunidades en el exterior mas grandes del mundo, conformada por más de 12 millones de personas nacidas en México y más de 40 millones de mexicanos y descendientes que radican principalmente en EE.UU, Canadá y España. Concentrando EE.UU más del 97% de la población de origen mexicano en el extranjero, ciudades como Los Ángeles, California tiene una de las mayores poblaciones de mexicanos en el mundo, solamente superado por la Cd. De México. Si bien, históricamente comunidades de segunda o tercera generación, mantienen fuertes vínculos culturales, económicos y lingüísticos con el país.
Hoy en día, nuestras comunidades en EE.UU perciben el injerencismo y la política de Donald Trump como una amenaza directa a los Derechos Humanos y Laborales, pero respecto a los temas de género, los migrantes observan sus políticas como una regresión conservadora que vulnera profundamente a las mujeres y a la comunidad diversa. Por lo que la percepción de esta intervención y sus impactos las podemos dividir en varios aspectos clave:
- Retrocesos en materia de género: Las directrices impulsadas por la administración estadounidense son vista por los migrantes como una agenda de retroceso en derechos reproductivos, protección contra la violencia de género y derechos de la diversidad sexual. En contraste en México se han logrado avances constitucionales en estas áreas, lo que genera que muchos migrantes perciban al país como un refugio más seguro frente a los discursos polarizantes por la administración Trump.
- Violencia y deshumanización: el discurso de intervención en la agenda interna mexicana y la retórica antiinmigrante alimentan la discriminación y el racismo en la sociedad estadounidense. Por lo que las familias mexicanas denuncian que estas posturas deshumanizan a los connacionales y fomentan un clima de hostilidad.
- Vulnerabilidad extrema de las Mujeres: Ante las presiones y los decretos para endurecer las fronteras han obligado a muchas mujeres migrantes a transitar por rutas clandestinas, dejándolas en situación de vulnerabilidad ante redes de trata y violencia. Ante esta situación, organizaciones civiles señalan que estas medidas obstaculizan el acceso al asilo y la protección.
- Resistencia y Organización Civil: Ante la presión política y las amenazas arancelarias, la comunidad mexicana organizada en EE.UU, en conjunto con activistas, buscan frenar las políticas de criminalización y las deportaciones masivas que separan a las familias.
Ante el inerencismo de Trump en México, así como la intromisión de Washington en los asuntos internos, se manifiesta a través de un intervencionismo coercitivo y de presiones directas, a través de una política de Chantaje, donde el uso recurrente de aplicación de aranceles comerciales como herramienta de presión para obligar a México a asumir el costo y la responsabilidad de frenar caravanas migrantes, entre ellas las mujeres. Presiones para modificar la estrategia de seguridad mexicana, incluyendo amenazas de intervención militar y el amago de declarar a los cárteles mexicanos como grupos terroristas. Presiones directas mediante investigaciones y acusaciones penales de EE.UU contra funcionarios y políticos mexicanos, generando un intenso debate en el país sobre la soberanía nacional.
Como conclusión, la política de género de Donal Trump se ha enfocado en desmantelar las protecciones de diversidad y restringir los derechos de las personas transgénero, imponiendo su administración el reconocimiento legal exclusivo de dos sexos bilógicos inmutables, prohibiendo a las personas trans servir en el ejercito y ha recortado el financiamiento para tratamientos de afirmación de género. En este periodo de gobierno, la administración Trump, ha eliminado o anulado una serie de medidas aprobadas por su predecesor para luchar en contra de la desigualdad de género, un problema no menor en EE.UU. Se han suprimido medidas destinadas a combatir la discriminación laboral, la brecha salarial, el acoso sexual en el trabajo y el abuso sexual en la escuela y la universidad, así como a garantizar los derechos sexuales y reproductivos. Frente a este retroceso, la fuerte movilización social y política, en particular de las mujeres, podría traducirse en las elecciones midterm de noviembre próximo, en una mayor presencia de las mujeres en las instituciones, en un país muy alejado de la paridad en el poder político y cuya sociedad aparece fuertemente dividida en términos de posicionamiento político en materia de igualdad de género.
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